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28 octubre 2014

Le llamas Bruja a...

Le llamas Bruja a aquella mujer que:

- Tiene posiciones laborales en donde está a cargo de varias personas, toma decisiones y trabaja bajo presión, en donde tiene que ser firme y directa muchas veces deja a un lado las sutilezas para poder alcanzar algunos objetivos.

- Decide sobre su cuerpo, su maquillaje, su vestimenta, su sexualidad y su sensualidad... aunque se salga de los parámetros que la sociedad pretende imponerle.

- Es rebelde por naturaleza, tiene una visión de vida diferente a las mujeres promedio,  defiende con todo su ser sus ideas y el camino que quiere seguir.

- Sabe decir sí con convicción y también sabe decir que no, asumiendo las consecuencias de sus palabras. 

- Tiene su autoestima equilibrada.

- Le gusta indagar por sí misma en la investigación y el conocimiento.

- Sale adelante a pesar de los obstáculos, en la casa, la maternidad, la familia, el ámbito académico, deportivo, social, laboral o político.

- Tiene experiencia y sentido común, y por lo tanto anticipa el rumbo que tomará una relación humana.

- Se ha interesado en desarrollar facultades intelectuales, artísticas o extrasensoriales.

Las situaciones antes expuestas, llevan de fondo una carga de envidia ante la conducta o decisiones de quienes se han atrevido a conocerse, a ponerse metas, a ser ambiciosas... hay una carga de resentimiento hacia las mujeres buscan un camino fuera de la sumisión y la misoginia, hacia quienes demuestran que tienen fuerza en el alma y la mente para poder volar tan alto como ellas lo deseen, hacia quien trae dentro un resorte que la impulsa a no quedarse cruzada de brazos.

La intolerancia, la envidia y el desconocimiento hacen que de manera burlona, cínica o peyorativa, se les de a estas mujeres el nombre de Brujas, cuando etimológicamente la palabra bruja es sinónimo de respeto por aquellas mujeres sabias, empoderadas, autodirigidas que vuelan con sus propias alas.

La próxima vez que quieras ofender o difamar a una mujer llamándola Bruja, busca dentro de ti, quizá exista algo que en el fondo esté gritando muy fuerte: "También te admiro y quisiera ser como tú".

Con cariño para mis Brujas que no usan gorro ni escoba y que sin embargo, vuelan muy alto.
*** Alda ***

29 mayo 2014

Cabellos con color de Luna

Cuando la niebla cubre nuestros cabellos.


Una abuela chinanteca de las montañas de Veracruz me habló una vez sobre las canas de su cabello refiriéndose a ellas como la niebla del tiempo. Ella decía que era incapaz de comprender porque las mujeres modernas –jóvenes y maduras- hacían todo lo posible para cubrir la niebla en su cabeza; a final de cuentas cada hebra blanca y plateada no era más que el reflejo del amor que la luna sentía por nosotras.
Estas palabras pueden o no significar algo para nosotras, las mujeres modernas; pero no dejan de ser mágicas y nos dan la oportunidad de ver las cosas – nuestras canas- desde un enfoque diferente. Después de escucharla me quedé pensando hasta qué punto y porqué razones me he teñido el cabello desde hace años. La primera vez que lo hice fue por falta de amor de propio; mi cabello era caoba y el de mi madre era rubio y yo quería parecerme a ella; ustedes saben que importante es para cualquier mujer la aceptación de los demás y en aquel entonces nadie creía que mi madre era mi madre pues no nos parecemos en nada. El resultado fue desastroso, me veía horrible y tuve que teñirlo nuevamente para no tener que ver nuevamente a esa mujer desconocida en el reflejo del espejo. Con el tiempo lo seguí tiñendo de distintos colores, siempre con la esperanza de evidenciar algún cambio interno – ustedes saben de qué hablo- Si terminaba una relación, si comenzaba otra, si me sentía feliz, triste o sola siempre era mi cabello el que tenía que pagar por ello. Toneladas de peróxido, químicos y tintes fueron colocados una y otra vez sobre mi cabeza. Miles de cortes mutilaron mi cabello pero no fue hasta pasados los veintitantos que las primeras canas comenzaron a aparecer.
Mi primera reacción fue el miedo. Miedo a envejecer y es que eso me habían enseñado durante toda mi vida. Los cuentos de hadas nunca mostraban una princesa canosa y en las películas y en la televisión las mujeres con cabello de niebla pertenecían a la tercera edad; pero momento, yo no tenía ni treinta años y ya estaba visualizándome como de setenta ¿Esto es normal? Claro que no, pero es parte de la propaganda que todas nosotras nos vemos obligadas a consumir desde que somos niñas.
Las canas no representan la edad de las personas, no son exclusivas de las jóvenes ni de las adultas, de las delgadas, ni de las llenitas; son como la celulitis, como los vellos que cubren nuestra piel, como las cejas o las pestañas sin embargo a ellas nos han enseñado a temerles y odiarlas. Cuando falleció mi hermano, mi cabello se cubrió de canas y yo estaba muy molesta por ello. Detestaba ver mi cabeza llena de hebras blancas, verlas crecer una y otra vez a pesar de que acababa de teñir mi cabello algunos días antes; me miraba al espejo y las arrancaba, incluso llegué a llorar al ver que la batalla que había iniciado contra mi propio cuerpo estaba perdida. Y ese es el punto al que quiero llegar, estamos peleando contra nosotras mismas a causa de la opinión de los demás, a causa de las imposiciones estéticas de personas que también se odian a sí mismas. Por eso la celulitis es inaceptable, por eso el depilarse las axilas y las piernas es casi obligatorio, por eso es mal visto que una mujer tenga vello facial o tenga los dientes manchados: Nos venden una forma de vida imposible y sin cuestionarlos se las compramos.
Cada una de nosotras es bella porque es única, nosotras representamos una de las miles de formas de la naturaleza y todo lo que de nosotros brote –sea del color que sea- es parte de nosotras mismas.
Hemos sido engañadas por el sistema de las apariencias; nos han usado como maniquíes, como correctores imperfectos del Photoshop y nunca seremos como ellos dictan que seamos, jamás alcanzaremos los estándares que exigen por mucho que sigamos renegando de nosotras mismas.
Quizá las canas sean una muestra de amor de la luna, un saludo del tiempo que hemos caminado en esta tierra o productos de un mal momento en nuestras vidas; lo que es cierto es que son nuestras, es que ellas somos nosotras – tal como las venas debajo de nuestra piel o las uñas en nuestras manos y pies-
Y lo importante de esto no es si seguirás cubriéndolas o no, sino que ahora la decisión la tomarás después de cuestionarte a ti misma las razones para hacerlo.
Desde tiempos ancestrales las mujeres hemos prestado atención especial a nuestros cabellos; ha sido símbolo de magia y de fuerza, sobre él se han trazado las victorias y las derrotas de nuestro género. Hemos cubierto nuestras cabezas o las hemos llevado arriba con orgullo, pero últimamente hemos olvidado que es parte de nosotras ¿Pintarías tu sangre de morado porque el rojo represente vejez o descuido? No, y no lo harías porque consideras que tu sangre es más importante que tu cabello; y justo a esto me refería al hablar de la batalla que tenemos contra nosotras mismas.
Con esto no quiero decir que debes dejar de teñírtelo, en absoluto. La única finalidad de estas palabras es darte la oportunidad de ver la niebla de tu cabello desde otra perspectiva; una que no escucharás en televisión, una que no intenta venderte nada sino por el contrario, darte el valor de lo natural.
Tengo treinta y tres años, mi cabeza tiene mucha niebla últimamente y estoy segura de que seguirá brotando sin importar lo que haga; puedo aceptar mi naturaleza o seguir fingiendo que el tono negro azulado de mi cabello es real, lo que es cierto es que por primera vez en mi vida soy responsable de las decisiones que tomo sobre mi cuerpo sin dejar que nada ni nadie influya sobre mi templo personal.

abril 19, 2014 por Paola Klug

08 marzo 2013

Mujer: date un Placer

 Día Internacional de la Mujer, es contradictorio que muchas mujeres manifiesten este día que se les respeten sus derechos humanos y los 364 días restantes estén propiciando que se les tenga en el anonimato y el abandono. 
También es contradictorio que varias “feministas” soliciten que hoy no se les felicite ni se les regalen rosas, y que pelearán por nuestros derechos.
Al paso de varias generaciones hemos ido olvidando nuestra esencia femenina, ahora pedimos Igualdad o Equidad de Género… palabras que están mal aplicadas, porque anatómicamente nunca seremos iguales, sino complementarias. Lo que sí tenemos que trabajar diariamente es por tener Igualdad de Derechos.

Pero si no nos amamos, respetamos y reconocemos a nosotras mismas, nadie lo hará.


Tuve una abuela que gozaba la vida y que se superó a pesar de las limitaciones de género en su época. Ella me enseñó que no es necesario gritar o protestar para hacernos respetar, sino que las acciones diarias que parten de una misma, nos van dando autoestima y superación personal.
Tengo una madre que es mi fuerza e inspiración, tiene muchas cualidades y algunos defectos, pero puedo decir con orgullo que su voz y persona han tenido presencia en foros de Equidad de Género en la misma sede académica de la OIT (Organización Internacional del Trabajo).

Ellas dos me han enseñado que se puede hacer algo a favor del género femenino.
La parte que a mí me corresponde, es invitarte a que disfrutes de tu energía femenina… esto empieza desde que estés satisfecha con el cuerpo que tienes, no es necesario que estés flaca o luches todos los días por tener un abdomen plano… debo decirte que eso no es sano, las mujeres debemos tener “pancita”, eso significa que nuestro útero está feliz y relajado.

Disfruta todos los detalles de la vida: desde un amanecer, una taza de café, un chocolate, un abrazo, un ramo de rosas… porque nuestra naturaleza es RECEPTIVA, así que a recibir todo como un regalo muy merecido.
Ama a tu cuerpo y sus fases… estamos programadas para crear, desde un bebé, una manualidad o una obra de arte. Pero nos han querido hacer sentir sucias, insanas y pecaminosas solo porque somos mamíferas menstruantes y reproductivas.
Nuestra naturaleza es el dar y recibir PLACER, ese segundo chakra tan bloqueado por las modas, las dietas y los grilletes mentales que a lo largo de cientos de años nos han hecho creer que son los “correctos”.

Nuestra esencia es ser el abrazo que calma, los senos que dan alimento, el vientre del que emana la vida, el punto de diamante donde el placer explota, la mirada que comprende, la loba que le aulla a la Luna, las manos que dan forma y el cerebro que es libre y vuela y tiene alas.
Somos eso queridas, somos hijas, madres, hermanas, amantes, esposas, brujas, médicos, filósofas y locas.
Somos ilimitadas, inspiradas, inteligentes y amorosas lunas.

No espero que lo creas, no me creas nada, solo siéntelo, todos los días, siente que eres bendita hermana, llevas dentro de ti la Magia.

Y queridos hombres: no traten de entendernos o someternos, solo háganos sentir respetadas y amadas.

¡Felices 365 días Mujeres y hermanas!

*** Alda ***