22 mayo 2015

Adivinación a través de las Pantorrillas

¿Ah, verdad?, esta no se la sabían, ni yo tampoco ja ja ja.

Se dice que los chortis de Guatemala se frotaban con saliva de tabaco que habían mascado, la pierna derecha para interrogar al espíritu sahurin (espíritu de un brujo o chamán), que mora en la pantorrilla de esa pierna. El espíritu mueve los músculos de esa pantorrilla cuando la respuesta es afirmativa y no los mueve cuando es negativa.
También en ciertas regiones de México, hay brujos que adivinan a través de este método.

Las pantorrillas tenían un lugar vulnerable dentro de las prácticas mágicas de los mexhicas y había una clase de brujo "negro", conocido como tecotzquiani, que era el "que come pantorrillas a la gente".

Las pantorrillas han significado una parte vulnerable energéticamente, se han cubierto por cintas de piel, plumas, semillas, armaduras, etc.

Los nervios de la pantorrilla son muy sensibles, uno de ellos es el nervio tibial, encontramos lo siguiente sobre esta situación:

La disfunción del nervio tibial es una forma inusual de neuropatía periférica y ocurre cuando hay daño al nervio tibial, una de las ramificaciones inferiores del nervio ciático de la pierna. Este nervio suministra el movimiento y la sensibilidad a la pantorrilla y los músculos del pie.

Un problema en el funcionamiento de un solo grupo de nervios, como el nervio tibial, se denomina mononeuropatía. Las causas usuales son:

Traumatismo directo.
Presión prolongada sobre el nervio.
Presión sobre el nervio por estructuras corporales cercanas.

Enfocándonos a esta última causa, y haciendo la comparación con lo que se nos dice que el espíritu de un brujo o chamán es quien mora en la pantorrilla del adivino, podríamos considerar que este espíritu mueve o presiona el nervio de quien realiza la pregunta, para darle respuestas de manera sutil.

Tal vez te ha ocurrido y lo has confundido con simples tirones o calambres en esta zona del cuerpo.

Hagamos el experimento cada uno de nosotros, pongamos atención en cada una de las partes de nuestro cuerpo, igual y nos sorprendemos de que tenemos un espíritu que nos avisa a través de las pantorrillas... ¡ay no, el calambre otra vez noooo!


*** Alda ***

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