Comprender de dónde venimos, es fundamental para saber hacia dónde vamos. Los mexicas, actualmente conocidos como Aztecas, tenían una visión holística de la vida.
Eran politeístas, es decir, tenían a varios Dioses y no a un solo.
Una cultura que podría decirles, a manera personal, que es una de las más equilibradas, no solo por su estricta organización social y política, o por su rico régimen alimenticio (del cual si gustan, podemos comentarles más adelante)… sino porque concebían a sus deidades con características humanas y representaban todas las fuerzas y fenómenos del Universo.
Los mexicas tenían Dioses “buenos” y “malos”… aunque para ellos no representaban esos aspectos, sino que eran las fuerzas que vivían en su día a día.
Entonces, tenían Dioses del maíz, del trueno, la lluvia, la obsidiana, las flores, de los vicios (uyyyy aquí son un montón), del Sol, del pulque, la guerra, la brujería, la tierra, la Luna, la prostitución, la muerte… y muchos más.
En palabras del brillante Octavio Paz: “La religión azteca, como la de todos los pueblos conquistadores, era una religión solar. En el sol, el dios que es fuente de vida, el dios pájaro, y en su marcha que rompe las tinieblas y se establece en el centro del cielo como un ejército vencedor en medio de un campo de batalla, el azteca condensa todas las aspiraciones y empresas guerreras de su pueblo. Pues los dioses no son meras representaciones de la naturaleza. Encarnan también los deseos y la voluntad de la sociedad, que se autodiviniza en ellos”.
Entender a los mexicas, puede resultar complicado si solo los queremos ver de manera “tradicional”… los mexicas, al considerar todos los aspectos del Cosmos y de la vida misma, seguían el Principio de Polaridad descrito en El Kybalión: “Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene su par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades, todas las paradojas pueden ser reconciliadas”.
Uffff, ¿difícil de comprender?, no tanto… veamos, los mexicas afirmaban que habían sido creados de una Deidad dual, es decir, femenina y masculina, a la que se le conoce como Ometéotl. Nada que ver con el Dios de los Cristianos que es únicamente masculino, o con la Diosa de los neowiccanos.
Si queremos que nuestras hermosas neuronitas trabajen un poco, es lógico pensar que nosotros fuimos concebidos gracias a un papá y una mamá… pues lo mismo pasaba con la cosmovisión de los aztecas: tenían a Ometecuhtli (fuerza masculina) y a Omecíhuatl (fuerza femenina), quienes residen en el Omeyacan y su nombre como entidad dual es Ometéotl... el Yin y el Yang mexicanos.
Bueno, pues de ahí venimos aquellos por los cuales corre ADN azteca.
La jerarquía de sus Dioses, se apega en cierta manera a las esferas del Árbol de la Vida de la Kabbalah, pero ya no les hago más complejo este asunto.
Como decían mis abuelos oriundos del Estado de Hidalgo (y tal vez por eso me guste el pulque): Y de ahí pa’l Real m’ijita… es decir, y de ahí nos seguimos con toda la derivación de Dioses que tuvieron los mexicas.
Ojalá que esta pequeña aportación, siembre la inquietud para conocer a nuestros antepasados… que no eran ni inditos, ni ignorantes como los conquistadores españoles nos infundaron, por el contrario, eran una raza guerrera, organizada, conquistadora, inteligente y profundamente conectada con las fuerzas terrestres y celestes. ¿Qué queda de ellos en nosotros?
Quizá sea más divertido leer un chiste en la red, o leer la revista con los últimos chismes de la farándula en lugar de la espectacular y enriquecedora “Arqueología Mexicana”… cada quien tiene sus preferencias.
“El mexicano y la mexicanidad se definen como ruptura y negación. Y, asimismo, como búsqueda, como voluntad por trascender ese estado de exilio. En suma, como viva conciencia de la soledad, histórica y personal”. El laberinto de la soledad, Octavio Paz.
Espero sus aportaciones de aquellos a quienes les apasione el tema y que hayan llegado a leer hasta el final de esta nota.
*** Alda ***
06 julio 2012
16 junio 2012
Libres pensadores
Investigar, discernir, pensar libremente nos enriquece el espíritu y el intelecto.
Ser libre pensador, requiere de disciplina…. pero tiene sus recompensas.
En esa avidez de creer que pensamos, pasamos por diversas etapas: desde ser el fanático sabelotodo, hasta pasar por camuflajearse de sabiondo cuando solo le has pedido a San Google que te haga el milagro, tratar de impresionar a los demás haciendo un simple “copy-paste”, o se llega caer en la arrogancia intelectual convirtiéndonos en seres rígidos e intolerantes con los demás si no piensan como uno.
Ser libre pensador tiene un costo: ser señalado e indeseado por personas y grupos. La batalla se enfatiza cuando eres mujer... por ello varias de mis antecesoras murieron en la hoguera.
En ese viaje de pensar con alas, te vas dando cuenta que todos formamos parte de una sutil red de energías, que hay diversidad de pensamientos y de intereses… que todos están bien en su forma de pensar, pues cada uno tiene sus propias experiencias y su propio ritmo de evolución. Afortunadamente se sabe que cuando una puerta se cierra, otras tres se abren… y la aventura del pensamiento nunca termina.
Te sorprendes cuando ves que nuestro cuerpo es una réplica del Universo (claro, en una escala muy pequeña).
Y un buen día, el libre pensador se da cuenta con una gran carcajada, que tantos conocimientos, bibliotecas, banquetes intelectuales, discusiones teóricas… se reducen a estar en sincronicidad con el Planeta.
No tengo la más mínima intención de que te convenzas de mis argumentos, saca tus propias conclusiones, experimenta, prueba, vive y disfruta.
Orígenes de la Noche de San Juan
Desde hace mucho tiempo, en la Era del Neolítico (hace más de 9,000 años), el ser humano observaba los cambios en los cielos y la tierra.
A partir de entonces, se percataron que el día 24 de Junio ocurría algo extraordinario: era el día en que la Luz duraba más y por ende, se tenía la noche más corta del año… y comenzaron a celebrar la luz y el calor en todo su esplendor y magnificencia, celebrando la abundancia y riqueza de las cosechas al madurar.
¿Por qué es el 24 de Junio y no el 21 de Junio, Día del inicio del Verano, el día más mágico y coincide con el nacimiento de San Juan Bautista?
Porque esa observación de la duración de la noche más corta el 24 de Junio, se realizaba desde la zona de Stonehenge, Inglaterra (si, si, ahí en donde has visto fotos sobre el círculo hecho a base de piezas de piedra). En el solsticio de verano, el Sol salía justo atravesando el eje de la construcción, lo que hace suponer que los constructores tenían conocimientos de astronomía. El mismo día, el Sol se ocultaba atravesando el eje del Woodhenge, donde se han encontrado multitud de huesos de animales y objetos que evidencian que se celebraban grandes fiestas, probablemente al anochecer.
Espérenme tantito, que ahí no termina la cosa… resulta ser que en esos días, da inicio el signo de Cáncer, cuyo elemento es el Agua, ¿y qué sucede en el verano?, ¡acertaron!, llueve, llueve y llueve.
Los paganos trazaron sus festejos en base a estos ciclos naturales , todas las tradiciones, culturas y religiones se basaron en esos conocimientos, por lo que esas celebraciones llevan varios nombres y deidades asociados a esta fecha tan especial.
También, observaron que por alguna razón, ese día las plantas, por efecto de tanta energía solar y la abundancia del agua, crecían de una manera muy especial.
Dentro de las culturas ancestrales, existían personas que miraban más allá de nuestra limitada dimensión y observaron que ese crecimiento espectacular de las plantas no solo era por la luz y el agua, sino que los elementales (hadas, duendes, silfos, ondinas y salamandras) se manifestaban en un número mayor de lo habitual.
El verano entonces, se convertía en una fiesta en todas las dimensiones. Los paganos, las brujas, los agricultores, festejaban esta fecha en la que se abrían los portales dimensionales y podían obtener la ayuda de los seres elementales. De hecho, algunos mencionan que no existe una Noche de Brujas en el año, sino dos, y el 24 de Junio es una de ellas.
Con la entrada del cristianismo, se sustituyeron estas celebraciones por la reverencia a los Santos.
El Solsticio de Verano, fue sustituido por el Nacimiento (no con la muerte), de Juan el Bautista: aquel que antecedió por 6 meses el Nacimiento del Maestro Jesús.
Si hasta aquí me han seguido en esta reflexión, se darán cuenta que Juan el Bautista se reconoce en los textos por hacer uso del agua para purificar al Maestro Jesús… ¿y el signo de Cáncer qué elemento tiene?
Juan el Bautista limpia con el agua el camino de un Gran Maestro… ¿y el agua de las lluvias del verano no hace lo mismo con la tierra?
En las Sanjuanadas, también se salta sobre las hogueras nocturnas: es un vestigio de las tradiciones paganas en las que alargaban la presencia del Sol a través de dichas hogueras.
Preparémonos para recibir con alegría en el pensamiento, el cuerpo y el corazón, a la noche más mágica del año.
La Magia está en ti
*** Alda ***
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