02 febrero 2012

Animalera

Mi ropa tiene evidencias de pelo de perro,  mi mirada se sorprende al seguir el vuelo de las mariposas, los colibríes y las luciérnagas,  mi sangre hierve de furia e impotencia cuando miro casos de crueldad, mi auto tiene un lugar para los animales, me verás a favor del rescate, la adopción y la esterilización,  mi canal favorito es Animal Planet, desde niña renuncié a ir a las plazas de toros y a los circos con animales, soy de las que me salgo del cine si la película denota maltrato animal -nunca terminé de ver “Amores Perros”-,   mis amigos se ríen de mí cuando compro accesorios para mis consentidos… pero esta soy yo.


Es inevitable que sea así… ¿por qué lo hago?, no lo preguntes, porque no lo sé. ¿Es una misión, es un impulso, es una debilidad?... aún no lo comprendo, ni me rompo la cabeza en eso. De manera directa e indirecta he visto casos de crueldad animal espantosos, que me dejan llorando por días…  y en recompensa también he visto escenas de puro amor, de fuerza y enseñanzas por parte de ellos.
Los que me conocen, saben que así soy… 
El reino animal, predecesor del reino humano, tiene una riqueza de amor y enseñanzas que deberíamos seguir.
Somos la especie más débil, la más frágil, no podemos valernos por nosotros mismos sino hasta los 7 años de edad, no tenemos garras, ni mandíbulas fuertes, ni corremos velozmente.
En cambio se nos dotó de una composición magnífica de neuronas… y las hemos desperdiciado en destruir, en lastimar, en depredar a este bello hogar.
Viéndonos objetivamente:  ¡¡¡No hemos contribuido en nada para el progreso del planeta, ni en lo material ni en lo sutil!!!. Nos autodestruimos, destruimos las relaciones a nuestro alrededor, saqueamos los recursos, despreciamos la vida animal pues los vemos como seres inferiores, enviamos pensamientos de tristeza, angustia y odio, vivimos atemorizados pensando en el mañana individual… y somos tan egoístas. He llegado a pensar que la raza humana no es originaria de este planeta, pues no lo ama. No sabemos vivir en armonía ni con humanos, ni con animales, vegetales y minerales. A veces le doy la razón a aquel viejo dicho: “Mientras más conozco al humano, más quiero a mi perro”.
Las tribus de los pieles rojas de Norteamérica, cuando veían a una persona débil, que todo le salía mal en la vida (como en la actualidad vemos los casos de brujería), decían que estaba así porque había perdido a su animal… y hacían rituales que duraban incluso varios días, para que la persona enferma se reencontrara espiritualmente con su compañero peludo, alado o con escamas.
Los ancestros nos han señalado, que todos tenemos nuestro  “tótem”, nuestro “animal de poder”. Significa que todos debemos permitir que un espíritu animal nos acompañe en nuestro camino espiritual y terrenal, es dejar que la magia del reino animal se integre en ti. En algunas de mis consultas, se manifiesta el animal que acompaña al paciente… y es maravilloso porque le servirá de apoyo y guía.
Quizá por eso la sociedad actual se siente incompleta, tal vez nos falte regresar  la mirada al pasado y retomar el amor a la naturaleza.  Puede ser que aún estemos a tiempo para reintegrarnos a esa energía y hagamos como en la película “La Brújula Dorada” en donde cada ser humano aparecía con su animal propio, su ‘daimonion’.  (Por cierto, me encanta Iorek Byrnison, el oso acorazado).
Ha llegado el momento de que no solo amemos a los animales porque “sentimos bonito” con su compañía, es el momento de proteger no solo al pez, al perro o al gato que tenemos en casa… sino en proteger a muchas especies. Somos parte del mismo hogar, si no sabemos convivir entre nosotros, estamos destinados al fracaso. El amor por ellos no se queda en el 4 de Octubre, día en que nos ponemos la camiseta porque es el Día Internacional de los Animales… y al día siguiente pateamos al perro.
Si tienes a un animal que te acompaña en tu sendero:  cuídalo, procúralo y ámalo, sé responsable… y atrévete a dejar un legado aún más grande:  Lucha por los derechos de todos los animales… ¿aceptas el reto?
En todo el mundo hay un interés por hacerlo. Por ejemplo en Los Ángeles, quedó prohibida la venta de animales solo para fines de recreación y compañía, ahora se promueve la adopción de animales que están en albergues, esperando un hogar amoroso. Se están eliminando los antirrábicos y se están sustituyendo por centros de salud animal para promover la esterilización y el cuidado a ellos.
En Barcelona, quedaron anuladas para siempre las corridas de toros, desde el 25 de Septiembre de 2011.

¿Vale la pena todo esto?... estoy convencida que si. ¿Es fácil?... no, no lo es. Es una lucha diaria y larga, no es solo sentarnos a escribir en un teclado y sentir amor por ellos… es actuar y cambiar conciencias humanas.
Comencemos por incorporar con nosotros a los animales-guías espirituales, a partir de entonces, el enfoque en tu vida será diferente… sentirás que somos Uno, que todos somos interdependientes… y sabrás lo que es el amor incondicional.

"El hombre puede medir el valor de su propia alma, en la mirada agradecida que le dirija un animal al cual ha socorrido". Platón

Con cariño especial para: Lobo, Chispa, Just, Alice y Tango.
***Alda***

No hay comentarios:

Publicar un comentario